Atentado terrorista en Plaza de Mayo contra el Pueblo justicialista

15 de abril de 1953

Por Juan Facundo Besson*

El 15 de abril de 1953, militantes radicales y un socialista colocaron bombas en un acto justicialista -organizado por la CGT- en Plaza de Mayo, mientras el General Perón hablaba contra el agio y la especulación. Murieron en el atentado: Santa Festigiata de D`amico, Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché y Salvador Manes. Por su parte 93 fueron los heridos y 19 los lisiados. 

 

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Perón visitando a un compañero herido

 

Los hechos

La explosión tuvo lugar en la céntrica Plaza de Mayo de la ciudad  Buenos Aires y la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma.

En el momento en el cual Perón estaba dando su discurso con la Plaza de Mayo colmada, es interrumpido por una fuerte explosión, en un costado de la plaza. El General estima que carece de importancia y sostiene: “Los mismos que hacen circular los rumores todos los días, hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba…”. Pero inmediatamente se escucha otra explosión.

fragmentos del discurso de Perón: El pueblo en la plaza le pide leña a Perón para los especuladores (Segmentos – 15 de abril de 1953)

“Compañeros -dice Juan, intentando restar importancia al incidente para evitar corridas y apretujones-, podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan suya (…) Y yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de individualizar a cada uno de los culpables ¡y les hemos de aplicar las sanciones que correspondan! (…) ¡la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior!”.

Las sirenas de las ambulancias cruzan la plaza, mientras los trabajadores abren paso para que sean atendidas las víctimas. Una bomba ha explotado junto a un bar de la calle Hipólito Yrigoyen, otra, en la boca del subterráneo “A”, y otra, en la vereda del Banco Hipotecario, al llegar a la calle Defensa. “Eran seis bombas. Una no explotó”,recuerda el sindicalista Lorenzo Pepe”.

La trágica jornada, de atentados indiscriminados contra víctimas inocentes, deja cinco muertos y quedaron casi un centenar de heridos.

Producida la desconcentración, numerosos grupos, indignados por la acción terrorista, deci­den hacerse justicia por la propia mano. Esa misma noche manifestantes peronistas producen incendios en locales opositores sin causar muertos ni heridos.

Así, son quemados varios edificios: la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, en Rivadavia 2150; la Casa Radical, de Tucumán 1660; el local central del Partido Demócrata, en Rodríguez Peña 525 y el Jockey Club, sede de la oligarquía, en Florida 559.

Posteriormente a 1955, los incendios mencionados tuvieron más importancia que el aniquilamiento de siete trabajadores cuyo único “pecado” era asistir a un acto en apoyo de quien, desde el gobierno, se ocupaba de defender sus derechos sociales.

El grupo terrorista también había colocado bombas sobre la azotea del edificio del Banco de la Nación, con la intención de que la mampostería se desplomara sobre la multitud apiñada en sus cercanías. Afortunadamente, estas bombas no estallaron. Días después los terroristas responsables de los atentados de la Plaza de Mayo, jóvenes profesionales y universitarios pertenecientes a familias de clase media alta, fueron detenidos y procesados por la Justicia ante los jueces competentes, con todas las garantías de la Constitución y de la ley.

El grupo terrorista estuvo conformado por Roque Carranza, Carlos Alberto González Dogliotti, y los hermanos Alberto y Ernesto Lanusse, apoyados por el Capitán Eduardo Thölke, que les proveyó los explosivos. El ataque terrorista provocó la reacción violenta de varios manifestantes que incendiaron locales de los grupos que asociaban con los terroristas. El jefe del operativo terrorista, Arturo Mathov, tuvo cierta notoriedad pública al llegar a ser diputado nacional por el radicalismo. cabe poner de relieve que los terroristas eran activistas habituales de la FUBA, que se habían adiestrado en el manejo de armas y explosivos, y ya habían intentado matar a Perón en uno de sus viajes. 

Roque Carranza quien más adelante fue ministro del presidente Raúl Alfonsín― y Carlos Alberto González Dogliotti fueron detenidos como autores materiales del atentado.

 

Trasfondo político

No era un buen momento para el gobierno del general Perón. Una crisis económica aquejaba al país desde el año anterior y frente al recrudecimiento de la acción opositora, producto del malestar por la cares­tía de la carne, como del escándalo del caso Duarte, la CGT decide un paro general y una concentración popular en apoyo al gobierno, que se realiza el 15 de abril, en Plaza de Mayo.

Pese a los vaticinios de la oposición, que esperaban una plaza vacía, ese día, una multitud cubre la plaza histórica entonando el himno nacional y la marcha peronista, y rinde, luego, homenaje a Evita con un minuto de silencio. Desde el balcón de la Rosada, Juan Perón se dirige a su pueblo refiriéndose particularmente al malestar causado por la escasez de alimentos y la suba de precios.

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Daños materiales en el subterraneo

Perón señala: “Hace pocos días, dije al pueblo de la República que era menester que nos pusiéramos a trabajar conscientemente para derribar las causas de la inquietud creada a raíz de la especulación, de la explotación y del agio de los malos comerciantes”.

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Conclusiones

El gobierno de Perón, que contaba con el apoyo popular y que estaba haciendo una obra formidable para terminar con males crónicos del país, jamás fue “reconocido” por la oposición que carecía a su vez de representatividad, de autoridad moral y de razón.

Y ello sin contar con el denso contenido participativo con que el peronismo dotó a las instituciones democráticas argentinas y con la experiencia de democracia real que supone un sindicalismo de masas con un grado de implantación como el que desarrolló la clase obrera peronista.

El peronismo accedió al poder por métodos democráticos, gobernó respetando las instituciones democráticas y no como nos quiere hacer la historiografía oficial que era un Régimen autoritario, regido por la fuerza y la arbitrariedad. Es por no poder doblegarnos por la vía democrática, que el antiperonismo más acerrimo tomó la vía terrorista y golpista.

Lo que demuestra el hecho que hoy conmemoramos, es la antesala de lo que en 1955 sería el bombardeo a plaza de mayo y el posterior golpe de septiembre de dicho año. Y como continuidad histórica, el Golpe de 1976 contra otro gobierno justicialista, también tendría como blanco terminar con el pueblo trabajador justicialista.

 

Fuentes:

http://nacionalypopular.com/2017/04/16/1953-las-bombas-de-los-radicales-en-el-subte-mataban-a-personas-inocentes/

 

*Abogado (FDER-UNR). Coordinador del grupo de estudios e investigaciones “Arturo Sampay” (FDER – UNR). Miembro de la Cátedra Libre “Juan Domingo Perón” (FCPOLIT – UNR)

 

 

 

 

 

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